No resignarse al sufrimiento

Por Luján García Ercoli*, especial para radiovillarino.com
Compartir en Facebook
28/01/18 - 19:38:02
"... Y uno no puede ya soportar más su propia angustia o ese 'no saber qué me pasa'”.

Comenzar un tratamiento psicológico no quiere decir, necesariamente, que se tenga un problema grave. Sino, que hay problemas o dificultades que se viven con mucha angustia; pues las causas que los motivan se desconocen, o se conocen sólo en parte, y esto crea una cierta sensación de impotencia.

Son diferentes a otros problemas que te han aparecido en la vida, que sabías de dónde provenían y les podías buscar solución con el razonamiento. A veces se piensa que consultar por una dificultad psicológica es manifestarse como enfermo mental, cuando, en realidad, no es más que reconocer el propio sufrimiento y no resignarse a él.

Antes se ha pasado por sugerencias de familiares y amigos, o por consultas de médicos, que han podido ayudar, pero no resolver. Y uno no puede ya soportar más su propia angustia o ese “no saber qué me pasa”.

Ante la eventual consulta psicológica suelen escucharse algunos conceptos erróneos: “Realizar tal o cual actividad es mi mejor terapia”. Las actividades deportivas y/o recreativas son muy importantes en la vida pero difieren totalmente de un tratamiento guiado por un profesional de la salud mental. “Soy mi mejor psicólogo", "No me gusta contarle mis problemas a quien no conozco", "el psicólogo va andar diciendo por ahí”...

Nadie puede ser psicólogo de sí mismo. Nadie conoce tanto de si como piensa. El tratamiento se irá desarrollando paulatinamente en la relación entre el psicólogo y el paciente, el trabajo será de ambos en un marco de confianza y en estricta confidencialidad, según exige el secreto profesional.

El psicoanálisis ofrece una forma de tratamiento para el sufrimiento psíquico que aparece en nuestra vida actual. Por ejemplo, ese malestar diario, que no llega a generar problemas graves, pero sí un desasosiego sostenido en el tiempo, que en ocasiones puede llevar a una crisis: falta de motivación, cansancio, dificultad para tomar decisiones...

Los conflictos en las relaciones más cercanas: pareja, familia, hijos, con los amigos, en el trabajo. Problemas con síntomas más estructurados y precisos, de mayor o menor gravedad, como las obsesiones, las fobias, adicciones u otros, en los que hay síntomas en el cuerpo, como mareos, dolores musculares, taquicardias o jaquecas, a pesar de que la medicina no encuentre una causa orgánica: Es decir, no duele la cabeza porque haya una lesión cerebral o a causa de un virus.

Este tipo de problemas es muy frecuente. Los hay de mayor o menor intensidad y gravedad, y quien lo padece suele  creer que sólo le pasan a él esas cosas y que nunca se van a solucionar. Sin embargo, con un buen tratamiento, se pueden obtener muy buenos resultados.

*Psicóloga. M.P: 1132

Comentarios