Homenaje de Radio Villarino

Luis María Serralunga: Semblanza de una trayectoria trazada por convicciones y mordacidades

Tras el reconocimiento público por su dilatado recorrido en el distrito, nos adentramos en la intimidad de un hombre caracterizado por su intrepidez al momento de componer sus artículos periodísticos.
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04/06/17 - 22:32:43
"Si sigo viniendo es porque amo a Villarino" (Foto: gentileza Pedro Stefanazzi)

"No, permanecer y transcurrir no siempre quiere sugerir honrar la vida", nos decía Eladia Blazquez en su conmovedora y movilizante canción. Bien podríamos adoptar algunas de aquellas sentidas líneas y traspolarlas a la trayectoria de un periodista cuyo mérito no ha sido exclusivamente acumular años en el rubro (60, precisamente).

Si algo ha definido los modos de ejercer este bello -aunque no siempre gratificante- oficio por parte de Luis María Serralunga, eso ha sido la firmeza de sus convicciones, su agudeza crítica y la osadía de manifestar sin tapujos sus pareceres, aunque estos le implicaran sinsabores y conflictos de diversas dimensiones.

Es evidente que el paso de los años no ha hecho más que solidificar sus modos y sus creencias, a partir de las licencias que otorgan décadas de recorrido en la actividad. En radiovillarino.com, entablamos una amena y distendida charla con el editor responsable del histórico Diario Villarino, la cual pasamos a compartir con nuestros estimados lectores:

- ¿Cuándo se inició en el periodismo, Luis?

- Empecé en el 57'… del siglo XX, ¿eh? (risas) No había escuela para periodismo, se aprendía con la práctica. Me gustaban los tabloides, en los que debuté a los 14, 15 años. Revisando algunas cosas que escribía, me espantaba. Porque nadie controlaba nada. Uno de esos tabloides era eminentemente político, y el dueño era radical. Por eso algunos creen que soy radical. Nada que ver. Sí, soy antiperonista, a nivel nacional. La pasamos muy mal cuando yo era chico.

- ¿Cuando llega a La Nueva Provincia?

- También en el 57', como periodista deportivo. Iba a la cancha de basquet y de fútbol. Después me encargaron el seguimiento del sóftbol. Y yo impuse el seguimiento en La Nueva. Todavía hay quienes dicen que el sóftbol se inició conmigo. Nada que ver; pero sí empezó a tener difusión.

- ¿Y cómo fueron esos años?

- Estaba lleno de vagos. Vagos bien entendidos. Les pasaban parva de papeles para cubrir o publicar, y los tiraban al canasto. Yo me tuve que ir con esa camada. La dueña estaba encima de los que, si dejaba liberados; hacían cagadas.

- ¿Sirvió como escuela pasar por ahí? ¿Le dio formación?

Ninguna. Era autodidacta. Es por formación escolar que escribía bien. Después cometí el error de capacitarme en ser editor. Una cosa que nunca me perdonaron. Era el tipo con menos edad que más páginas hacía en el diario. No sé por qué ni para qué. Tenía encargadas varias páginas y hacía el trabajo de los vagos que no iban a trabajar. Pedí una orden escrita de la directora del diario, diciéndome que después de hacer el trabajo en mi sección tenia que hacer el trabajo de los que no iban. Eso fue el motivo de mi salida.

- ¿Qué recuerdos le queda respecto a la gente que ha tratado?

- Una vez fui a hacer una nota a un desfile de modelos; y me enamoré de la modelo a la que le hice la nota (risas). Era una belleza. Le hice una nota a Graciela Borges, que no se pudo publicar hasta una semana después, porque me metieron en cana. Resulta que estaba haciendo el servicio militar, y la nota la hice en el Hotel Austral, abajo, en los sillones del café. Y arriba mío había un montón de militares que estaban cenando. Me vieron, y la mañana siguiente me llevaron a un despacho para preguntarme si yo estaba autorizado a vestir de civil. Me encanaron una semana y me costó la baja, que era al mes siguiente; y me la postergaron casi 10 meses más. Pero me dieron la autorización de vestir de civil. Entrevisté también a Mirtha Legrand, a Tita Merello. Recuerdo también a Anselmo Marini, gobernador radical.

Me perdí oportunidades de viajar, que no eran tantas, porque no quería dejar a mi mujer a cargo del familión que teníamos. Ya alejado de La Nueva, recuerdo mucho a Cafiero. He hecho coberturas que tenían que ver con Perón, con Illia. No me explico por qué he tenido la oportunidad de entrevistar a gente importante, porque yo era un 'pelagatos'. Quizás porque no se ejercía el periodismo del modo que lo hacía yo.

- ¿Y cuándo llegó a Villarino?

- Vine en el año 70', en la época de Bermejo. Pero venía de antes, como jefe de regionales de La Nueva Provincia. Cuando me voy, ganaba cuatro veces más afuera que estando adentro de La Nueva.

- ¿Y por qué Villarino y no otro distrito?

- Yo empecé en Tornquist; me gustaba. Cuando supe que querían vender una marca, fui; y la pagué una fortuna. Y ahí dije: ¿por qué no crear una marca que fuera mía? Y ahí cree "Villarino", sin el "diario", en el año 70. Y mi señora no quiso que los chicos fueran a la escuela en Tornquist. Progresivamente fui privilegiando Villarino.

- ¿Qué recuerdos tiene de los intendentes y las distintas etapas? Pochelú, por ejemplo.

- Tengo el mejor de los conceptos, despúes de Bermejo. Se podrá decir lo que se quiera de Bermejo. Pero fue uno de los mejores en tiempos en los que no era tan fácil llegar. Hizo muchas obras, las cuales he acompañado a su inauguración.

- ¿Y Drisaldi?

- Cuando le decían que yo entraba, se iba por otra puerta. “¿Otra vez usted?", me decía. Un aparato. Muy valioso, pero quizás no fue como intendente lo que fue como médico.

- Después llega la etapa democrática de Aparicio

- Buen tipo. Pero quizás no hizo tanto como podía haber hecho. Dejó la comuna con superhábit. Antes de irse, yo le hice una propuesta para que ganara las elecciones del 87'. La cajonearon. Después me ve Stefanelli para decirme qué podía hacer yo. Tenía una copia de la propuesta hecha a Aparicio y se la mostré. Y me dice; "¿qué más?". "Nada más", le dije.

El 14 de agosto hubo un acto y Aparicio empezó a perder la elección ese día. Stefanelli lo aprovechó y sumado a la promoción que yo le hice, hizo que ganara la elección Y no me lo puede desmentir nadie. A los dos días de la elección, Aparicio me llama y me dice, llorando,: "¿cómo me hiciste eso, siendo amigos?" Nunca le llegó la propuesta a él.

La buena relación con Stefanelli, duró cinco, seis años; hasta que en la campaña del 93' Augusto lleva como primer concejal a Raúl Pavón, a quien había lapidado en el 91', porque iba por otra línea, la de Carlitos Concetti. Cuando escribí ‘Augusto hizo tal cosa’, me hizo la vida imposible, me demoró los pagos. ¡Fortunas!

- Y después de doce años en el gobierno, llega Simoni.

- Fue de imponer orden, en los primeros tiempos, sembrando un poco el miedo. Siempre fue así. Hoy no le pegaría a nadie. Hizo cosas de no creer, como entrar a un destacamento policial y llevarse hasta el teléfono, porque no había nadie. Eso no lo puede hacer un intendente por más bravo que sea. Cometió el error de prometer muchas cosas que no hizo, incluso algunas que sabía que no podía cumplir.

- De ahí saltamos a Mujica.

- Más vale no acordarse. Un día me dijo que yo tenía que hacerle la propaganda política a él; mientras fui funcionario. Yo le dije que era jefe de prensa, que no hacía campaña. Me sugirió un contrato para hacer prensa en la Casa de Villarino; un día a la pasada, cuando me estaba yendo. Una ofensa. Me querían sacar de encima. Un día hubo un acto en la Casa de Villarino, a todo trapo, y le tuve que justificar que no fuera, cuando había ido a una reunión "K".

Después hubo un acto por el aniversario de Origone. Me hacía decir, por  la secretaria privada, que no iba a estar porque se le rompió el coche. En ese acto estuvo Simoni. Hubo una disputa con el Subsecretario de Seguridad de entonces que no terminó a las trompadas porque Dios es grande .

Un día estaba encabezando un acto en Ascasubi, que se rozaba con mi área, y me dieron de baja; mientras encabezaba el acto y cumplía mis funciones. Cuando llegué nadie se animó a decirme que no era más funcionario. El pretexto fue que yo había motorizado el acto de Origone a favor del Zorro.

- ¿Y cómo definiría a Patricia Cobello y su gestión?

- Patricia era buena amiga en los momentos en que fue concejal. De arranque en la intendencia, cometió el error de tratar de pasquín a mi diario. Estuve prohibido diez meses, por haber criticado un acto de campaña; hasta que necesitaron de mí. "Antes de cualquier otra cosa no me olvido de lo que me hizo”, me dijo Patricia. Y yo le digo: "¿que tendría que decir yo de vos que trataste a mi diario de pasquín?". A partir de ahí tuvimos muy buen trato. Hizo muchas cosas, pero no a todas las difundió. Le quedaron cosas sin hacer; y eso hizo que ganara Carlitos.

- ¿Y el actual gobierno?

- Ha emprolijado muchas cosas, y es mucho decir. Ha prometido muchas cosas, no sé cuantas alcanzará a cumplir. Espero que todas las que sean posible. Hay que privilegiar el crecimiento de Villarino antes que cualquier otra cosa.

- Por último, le pido una reflexión sobre lo que significa Médanos en su vida.

- Médanos fue mi lugar en el mundo, aunque abarcando todo Villarino. Si estuve viniendo casi 50 años, no puedo decir que me disgustó. Tuve muchos sinsabores; pero si sigo viniendo es porque tengo el mejor de los recuerdos y porque amo a Villarino, por encima de cualquier lugar, incluido Bahía Blanca.

 

 En el complejo deportivo Las Tres Villas, al asumir como director de Deporte y Turismo de la Municipalidad de Bahía Blanca, en noviembre de 1981

 Saludo del presidente (de facto) Jorge Rafael Videla, en los años ’70, época del exilio en la provincia del Chubut

En la oficina de redacción de DIARIO VILLARINO, en otros tiempos.

Un ejemplar de VOUCHER, magazine turístico, editado en papel y en versión digital, en 1999.

Ejemplar de DIARIO VILLARINO en pequeño formato

Con chicos de Horas Felices, período de la escuela número 14 de General Daniel Cerri.

 Distinción, a la trayectoria, otorgada por el Centro de Estudios y Difusión de la Cultura Popular Argentina, en junio de 2016

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